Cuando era un niño, Tarzán era un gran personaje, y “La Estrella de África” era el juego más famoso*. Por supuesto, la Madre África era el sitio al que quería ir. Si sentimentalizamos un poco las cosas, los discos más recientes de la banda han estado influidos por los lugares que he frecuentado: primero fue Roma (Wasting the Dawn), después la parte de Kilpisjärvi de Laponia (Blessed Be) y después París (Paris Kills). Ahora sería África. De hecho, dicen que París es la puerta europea hacia África!
Benin está situado en el oeste de África, en el Golfo de Guinea. En el juego “La Estrella de África” es el sitio en el que pone “Costa de Esclavos”. Es precisamente en esta zona donde la gente era transportada hacia América a principios del siglo XX. Gran parte del oeste africano fue colonizado por Francia, y también Benin. El país es todavía de habla totalmente francesa, las otras lenguas son las nativas. Benin, al igual que su vecino Togo, son los países originarios del voodoo, y ésta es también su religión oficial. El África más oscura… allá vamos.
Mi viaje fue posible gracias a la plaza que me dio la asociación Finesa-Africana “Amigos de Villa Karo”. Tuve una oportunidad única de pasar la primavera en Benin, en Villa Karo, que está situado en un pequeño pueblo de la costa en Grand Popo, donde las olas del Golfo de Guinea golpean las interminables playas de arena, y donde nació el voodoo. Mi misión era escribir las letras de las nuevas canciones e introducir una parte de África para el nuevo disco. Así que, demos a la maleta, leche solar factor 30, y rumbo al Ecuador! Y por supuesto también unas cuantas gafas de sol.
Nada de dormir hasta llegar a África! Consulté las experiencias de otros viajeros sobre África, me hice con las guías, las vacunas y el look safari… realmente había un ambiente de supervivencia en el aire. Por supuesto el mero vuelo sobre el ligeramente rojo Sáhara fue genial, pero cuando la sabana empezó a ser visible desde el avión, mi corazón empezó a latir como un tambor en la jungla…
Grand Popo, donde estaba mi alojamiento (Villa Karo) estaba situado en un pequeño e idílico pueblo de pescadores en medio de ninguna parte, en la playa más bonita del Golfo de Guinea. Como el Ecuador está tan cerca, allí hace mucho calor. Además, después de pasarme casi una semana preguntándome si la luna había desaparecido de ese cielo claro y sembrado de estrellas, me dí cuenta de que estaba justo sobre mi cabeza, igual que el sol al mediodía. No había sombras durante el día ni durante la noche, eso es cosa de vampiros o de Peter Pan…
Klara voodoo Vappen! Ese año mi celebración del Día del Trabajo incluía la presencia por primera vez en mi vida de una ceremonia voodoo en una aldea cercana. La propia ceremonia era una especie de rito de “liberación de adrenalina” donde los chicos del voodoo (que estaban en trance) se cortaban ellos mismos, mientras el resto de los aldeanos bailaban alrededor de ellos. Fue una experiencia muy fuerte.
Después de haber explicado eso, tengo que decir que el voodoo africano (o vodou, para ser exactos) no tiene nada que ver con la magia negra ni con el rollo “peli de Hollywood”: no hay muñecas a las que clavar agujas ni zombies dando vueltas alrededor. Es una actividad normal, a la luz del día; una religión original con mucho respeto por los dioses de la naturaleza. Los cánticos y bailes festivos son una parte esencial de una ceremonia voodoo, igual que lo es el ídolo en el centro del pueblo. Y como dice el dicho popular: “ningún hombre blanco entenderá nunca completamente lo que es el voodoo”.
En Benin, el voodoo es algo tan normal como que haga 40º a la sombra al mediodía. Cuando visité la capital de Togo, Lomé, también estuve en la plaza del mercado voodoo, donde exhibían la mayoría de los animales de África –como cadáveres. La plaza sin retorno (por lo menos en lo que a los pobres animales respecta) también funciona como recepción de los sacerdotes del voodoo. Amuletos, espíritus y las lágrimas de un cocodrilo! Pasé mucho tiempo paseando en bici por los pueblos de la costa y aquellos viajes parecían sacados directamente de “El Retorno de Tarzán” (Lord Greystoke con gafas de sol)… Prácticamente no había más gente del mundo occidental… En su lugar, me encontraba de vez en cuando gente con camisetas de grupos de metal de los 80. Obviamente la ayuda extranjera en forma de enviar ropa vieja funciona!!
Como realmente no puedo estar inactivo (de verdad que no me puedo ni imaginar pasar una semana en el típico complejo turístico en la playa), me las arreglé para ver casi todo Benin, incluidas las partes del norte. La tribu Somba, que vive en familias en cabañas de barro, y que me recuerdan a la casa de Moomin; las sabanas del valle del parque natural Pendjar (por desgracia, el parque estaba cerrado por el comienzo de la estación de lluvias –qué???); las cataratas de Tarzán, los palacios del reino del voodoo Abomey; el templo de las pitones en Quidah; y el puerto de salida de barcos de esclavos: todos estos estaban en la lista de vuestro “safari-goth”.
La música y el baile son una parte verdaderamente esencial en la vida diaria del África occidental. Todos bailan y cantan todos los días (nosotros deberíamos hacer lo mismo…). La música pop occidental, olvidándonos del rock, es prácticamente desconocida. La única música que reconocí fue reggae y Bob Marley. “Un roquero es un roquero incluso si es un rastafari” fue lo que dije después de conocer al batería rastafari Alfa Kaza y a su banda. Ellos también reconocieron la cruz ankh así que tuvimos algo en común desde el principio. Empezamos a acoplar el ritmo voodoo al material de The 69 Eyes. En el momento en que leáis esto, el grupo de Alfa Kaza, Africa Biya, ya habrá visitado Finlandia y grabado sus partes para el próximo lanzamiento de The 69 Eyes. Voodoo gótico… pero ya hablaremos de eso en otro momento.
Cuando salí hacia África, debo decir que no sabía si volvería. Los que tienen almas poéticas suelen desaparecer fácilmente en África… y ahora que el CD recopilatorio Framed in Blood está a punto de salir… Cuando estaba sudando casi hasta la muerte por culpa de unas fiebres tropicales, cambié de idea. He vuelto, y estoy vivo, pero con un nuevo ritmo en mi corazón. Pero los sueños… África está aún ahí… los tambores del voodoo laten en la noche.
Jyrki 69
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